Nuestra invocación:
"Codigo Abierto.
La situación está controlada...
El objetivo ha sido CONFIRMADO..."

7 sept. 2010

Vacilación

En muchos aspectos de nuestra vida, sufrimos momentos de vacilación.

Sea en el trabajo, durante un examen, en el amor...

Tenemos lapsos en donde hesitamos.

Donde podemos llegar a un hartazgo tal en donde podemos reaccionar de manera dubitativa, correspondiendo casi a nuestros estados de animo.

No hay ganancias, ni derrotas. Solo podemos ver a la distancia momentos claves en el que los sollozos cumplen un sentido diferencial, único. Un punto entremedio tras los blancos y los negros.

Varias son las personas que solo ven la mascara, el antifaz que llevamos. Casi nunca ven un rostro desfigurado que guarda ese pequeño pedazo de alma que ocultamos. Un alma que ya no es lo que era.

Al final, ¿que nos queda? ¿Tan solo un triste desparpajo de conciencia, desparramado en el trajinar diario, donde solo mostramos lo que deseamos mostrar, o lo que podemos mostrar?

Mentimos a la gente, y nos mentimos nosotros al unisono.

Oscilamos entre la obscuridad y la decencia.

Nos convertimos casi en personas bipolares.

"!Ja! El ser humano no podría ser mas estúpido. Ustedes tienen tantas bellezas que admirar. Una naturaleza que a pesar de haber sido tan golpeada, sigue mostrando belleza. La bondad de una niña, la dureza de una señora, y la belleza de una anciana, son elementos que ustedes los toman como preestablecidos. A pesar de ser frío para la gente, esas vacilaciones que vienen contigo te hacen mas humano que cualquier persona que exista en este mundo", me había dicho una de mis mil almas.

Tiene razón. Somos unos tontos. Con tremenda exposición, ¿que tengo a favor en esa discusión?

Pero al final, esos momentos de vacilación son los únicos momentos que me siento cerca de la condición humana, propiamente dicho.

Me hacen mas que un ente pensante, de carne y hueso, racional y cuerdo.

Vacilaciones... No las deseamos, pero las necesitamos.

Nos hace recordar que seguimos siendo humanos.